ÚLTIMA HORA

NUEVAS ELECCIONES... ¿PARA QUÉ Y PARA QUIÉN?

 

 

                                Sigue la que denominan “campaña electoral”, en Andalucía/España, que es la región más poblada y donde, la apariencia electiva y posiblemente ejecutiva, se supone va a solucionar algo, en la ya excesiva acumulación de problemas sociales y económicos, de la España actual; ya arruinada y donde si es que hubiese milagros, éstos únicos elementos, serían esperanzadores para solucionar problemas, que desde luego el sistema establecido no va a solucionar, ni aquí, ni en otra cualquier parte de este pobre planeta, en el que la única ley que impera es la del “embudo”; todo lo demás son parafernalias y luchas intestinas, por cada cual ocupar la parcela que pretende en el dinero público que hay asignado, para que determinados miembros, de, “eso que se denomina democracia”, puedan vivir una etapa más a costa de ese dinero público, que por ley hay asignado, para que el sistema establecido pueda subsistir.

                                Y digo y afirmo, “pueda subsistir”, por cuanto los problemas, los verdaderos problemas que nos agobian, esos no los solucionan “las urnas” puesto que no son allí, donde están las soluciones. Las soluciones están en otros muy lejanos centros de poder, y donde se nos marca ya el precio del “pan nuestro de cada día”, hasta el del kilovatio que nos permitirá poner en marcha los aparatos eléctricos que necesitamos para un vivir mejor, cosa que cada vez cuesta más, a las masas, “votantes o no votantes”, pero sujetas a dictados de los verdaderos intereses que mueven al mundo, y que pasan las fronteras como, “las golondrinas pasan de continentes”.

                                Es de risa cuando no de conmiseración, el oír lo que dicen o gritan los más destacados miembros de esos partidos, que efectivamente luchan por ejercer un poder, que ejercerán cada cual bajo los intereses que les han llevado a la política, que nunca serán ni meramente cercanos a los de ese, “tan sobado y pisoteado pueblo por el que dicen luchar”.

                                No se plantean los problemas globales que necesita presentar el pueblo de cualquier lugar; y que van desde la obtención de “ese pan suyo de cada día, a la educación y formación integral que un verdadero progreso marcaría; y así hasta llegar a un reparto económico y social, que de verdad, fuese equiparable y semejante para todo el conglomerado, suprimiendo tanto abuso e impunidad, como existe y donde y de verdad, imperase una “justicia justa y no domesticada y a favor de los siempre intocables delincuentes, que son los culpables de las corrupciones enormes que sufrimos, padecemos y pagamos con nuestro trabajo y dinero, los siempre indefensos votantes en estas democracias, ya tan desacreditadas, que “no hay por donde cogerlas”.

                                Por todo ello ocurre siempre, lo que sentenciara en su obra “El gatopardo”, un tal Lampedusa, que dejó la sentencia… “cambiemos algo para que no cambie nada”; y en esa inmovilidad está una solución que nunca llegará, sencillamente por cuanto no interesa la misma, ya que se acabarían los privilegios y las inmunidades.

 

                                Y para ello no hay demócratas suficientes; por tanto seguirán las parafernalias “democráticas”, aunque no sirvan para nada, o para tan poco que…?

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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