ÚLTIMA HORA

¿DÓNDE ESTÁ EL ARTE?

 

                                Sí, el arte en general, incluso la artesanía; me lo he preguntado hace ya muchos años; cuando empecé a darme cuenta de que; “al ser humano”, le empezaban a “cortar las manos; la voz, el sentimiento de pensar y deducir, incluso el obstruirle el alma, sobre la base de atracarlo, con el nuevo dios que nos impusieron, y al que mucho más tarde yo lo denominé, “el dios consumo”; incluso incitándolo a que consumiese cada vez más drogas para así embrutecerlo mucho más y anularle incluso el alma, o espíritu creador con sus medios naturales; el cerebro, las manos y la propia voz como el mejor de los instrumentos musicales y de comunicación empleando idiomas entendibles y asumibles por el oyente”; y sólo sé de un “artista” que avergonzado lo haya reconocido, en estos tiempos tan “avanzadísimos, en apretar botones y poco más”; pues nos han hecho ir muy deprisa, “hacia ninguna parte”.

                                Ya y antes de que Goya pintase “sus famosos monstruos”; y que “el Greco” pintase sus cadavéricas figuras; fue el propio Miguel de Cerbantes (firmaba con “b”) dejó dicho que… “El  buen artista imita a la Naturaleza; el malo la vomita”; y no olvidemos que él no conoció las aberraciones que nosotros hemos conocido, elevadas al máximo, de por ejemplo; “presentar un retrete vulgar, y en lugar destacado, como pieza artística en un certamen internacional, creo recordar lo fue, nada menos que en Madrid”; “donde las carcajadas del Museo del Prado serían enormes”.

                                Hoy; “los sin voz y que no saben cantar, lanzan sus berridos horribles, ayudados por infernales aparatos amplificadores de esos ruidos, que inexplicablemente aceptan las masas, pero que no son músicas, sino horribles ruidos, más semejantes, a los aterradores tambores, que el “sublime sultán turco”, mantenía en sus “genízaros” y los que aterraban, con ellos, a las poblaciones antes de conquistarlas y pasarlas a cuchillo; según nos cuenta la horrible historia, del “mono guerrero y sangriento, actuando como bestia exterminadora en muchos de sus hechos”.

                                Hoy en esos enormes y monstruosos, modernos “estadios o coliseos para desahogo de las masas”; se grita y berrea, mucho más estruendosamente que lo debieron hacer, las masas del imperio romano; puesto que aquellas, no tenían los aparatos amplificadores que hoy tienen las actuales; las que por otra parte, intuyo que si de nuevo hubiese “luchas entre gladiadores”; irían a ellas muchos de ellos, como hoy mismo se va a las plazas de toros, a ver correr la sangre, que igualmente autorizadas o “a puerta cerrada”, sigue habiendo “las peleas de gallos y las de perros, donde se despedazan estos pobres animales, adiestrados por el hombre para que se maten entre ellos”; como aún creo recordar, existen en las montañas del centro de Asia, la lucha preparada, entre un oso atado y al que le han cortado o arrancado las garras, y al que lanzan varios perros para que lo despedacen, dejándole al pobre oso, sólo el denominado “abrazo del oso”, para que al que pueda agarrar, lo estrangule. Puede que existan más de estos, “entretenimientos del mono humano”; que como vemos cada día, ya es normal, el que acabe “con sus semejantes en guerras asesinas y donde mueren infinitamente muchos más civiles, que militares con uniforme”; “pero los políticos nos dicen que vivimos en el mejor de los progresos, por que pronto, se podrán sembrar tomates en Marte; lo que si se logra; cada tomate, valdrá millones de euros o dólares, mientras aquí, muchos no tienen ni para medicinas, e incluso para comer, lo suficiente, como para vivir miserablemente… ¿progreso? ¿Dónde y de qué?

                                Pero volvamos “al arte”, donde se encuentra hoy y lo que dijera un artista español, que sin embargo se hizo “rico-riquísimo”; en su arte degenerado, pues así lo reconoce él mismo y por escrito, según reproduzco:

            PICASSO: Lo reconoce en unas declaraciones de este artista, que amparado en “las nuevas chuminadas”, hizo una fabulosa fortuna, que no consiguió con su arte clásico, que también lo fue. En carta a Giovanni Papini, se confiesa de esta forma… “A fuerza de divertirme (está hablando de su época cubista) con todos estos juegos, con todas estas paparruchas, con todos estos rompecabezas, jeroglíficos y arabescos me he hecho célebre y muy rápidamente. Y la celebridad significa para un pintor; venta y ganancias, fortuna y riquezas. Y hoy como usted sabe, soy célebre, soy rico. Pero cuando estoy a solas conmigo mismo no tengo el valor de considerarme como artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Grandes pintores fueron Giotto, Ticiano, Rembrandt y Goya; yo soy solamente un entretenedor público que se ha aprovechado lo mejor que ha podido, de la imbecilidad, la vanidad y la avidez de sus contemporáneos. La mía es una amarga confesión, más dolorosa de lo que se pueda parecer, pero tiene el mérito de ser sincera”.

                                    Hoy en arte verdadero está en la piedra de los monumentos antiguos, en el hierro forjado y en las pinturas y tallas, que los hombres realizaron con sus manos, la luz del día y “algunas velas por las noches de fuerza creativa”; también están en los verdaderos museos del verdadero arte, donde se conservan las obras que se han podido conservar de aquellos grandes artistas, de la pintura, la escultura, y el metal de su tiempo, así como la madera, el marfil, y “otros”. Después de ellos y pese a la tan alta tecnología, hoy sólo se ven, "fantoches y monstruos; horribles en mayoría”.

                               Ocurre casi lo mismo, “en la literatura”, hoy se vende y circulan montañas de papel e inmensas cantidades en “los sistemas cibernéticos”; pero; ¿cuánto de ello, se puede considerar, “literatura y que ella ayude a formar al mono humano, o al menos enseñarle una vida mucho mejor y más llevadera de la que hoy recibe”?

                                El arte, el verdadero arte, apenas si se ve; y los verdaderos artistas que fueron quedando, al no tener aprendices (mejor decir discípulos) como los anteriores, “su arte muere con ellos”; como aquí en mi ciudad, “ha muerto el de los famosos miniaturistas Hermanos Senise Colmenero”; de los que similares; y en el resto del mundo “occidental”, habrán desaparecido cantidades enormes, que avergonzarán a la historia, cuando se escriba esa “historia del arte de los últimos tiempos, de la civilización más desarrollada, que se nos dice, sin yo entenderlo muy bien”.

                                Por todo ello y terminando… ¡¿Dónde está el arte… el verdadero arte, la verdadera literatura, la verdadera música, el verdadero artista y creador del verdadero ARTE!?

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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