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ENTREVISTA

Emilio de Fez, autor de "La Primaria y Secundaria, Una Selva Antieducativa": "En Infantil y Primaria, un tirón de pelos, un suave capón o cogotazo, o un oportuno cachete, pueden hacer milagros y evitar males mayores”

Canarias Noticias - 16/03/2023
Emilio de Fez

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EMILIO DE FEZ, hoy jubilado, ha impartido la docencia en todos los niveles preuniversitarios de España: Primaria, Bachillerato, Formación Profesional y Escuelas Oficiales de Idiomas. Su polémico libro “LA PRIMARIA Y SECUNDARIA, UNA SELVA ANTIEDUCATIVA” sacó el pasado 3 de marzo su quinta edición en papel, disponible en AMAZON. Su versión gratuita además está accesible en https://docdroid.net/01EZOvO/una-selva-antieducativa-pdf .

¿Cómo explica que, hasta la publicación de su libro, ningún otro docente español haya puesto de manifiesto la desoladora situación que usted describe?

-Sí ha habido egregios colegas de la docencia que se han expresado en términos similares e incluso más contundentes y extensos, en artículos de prensa e incluso en libros.

¿Se refiere a algunos colegas concretos? Habla usted de libros…

 -Sí. Por citar algunos, tenemos a los catedráticos Ricardo Moreno Castillo y su “Panfleto Antipedagógico”, Alicia Delibes con “La gran estafa del secuestro del sentido común en la educación”, o Luisa Juanatey con “¿Qué pasó con la enseñanza”. No son libros sino librazos que siguen siendo accesibles y que todo enseñante debería leer. Pero ningún político ni ningún partido los tomó en consideración. Y así nos ha ido, de mal en peor.

 

Una de las ilustraciones de UNA SELVA ANTIEDUCATIVA

 

¿Dónde ha encontrado más apoyo? ¿En los maestros, en los profesores de Secundaria y de las universidades, o en padres y madres de alumnos?

-No quiero destacar a nadie porque han sido muchas las palabras de aliento. Añada a muchos docentes de la FP, y a no pocos intelectuales que en sus artículos refuerzan los puntos de vista desglosados en mi carta. Estoy muy agradecido a todos.

¿Qué ha aprendido de tantas aportaciones?

-Que los problemas descritos en el libro se inician incluso en la enseñanza infantil, en la que también hay maestras quemadas, cosa que ignoraba. En todo caso, ignorar la necesidad de una urgente mejora de la Enseñanza Primaria es ignorar todo el sistema educativo, porque el nivel cultural de cualquier país lo determinan esos primeros seis años de escolarización.

 

 

¿En qué sentido falla la Primaria? ¿No están escolarizados todos los niños de España en sus tres ciclos, es decir, desde los 6 hasta los 12 años de edad?

-Están escolarizados pero la mayoría no aprende ni de lejos lo que tiene que aprender, empezando por leer y escribir, que es la base de todo lo demás. Un importante porcentaje de alumnos son analfabetos funcionales al acabar la Secundaria, es decir, a los 16 años y ¡después de diez años de escolarización!

 

“Enseñar a leer y escribir no es fácil. Es algo que los maestros y maestras deben, por el bien del alumno y de la sociedad, imponer a la fuerza, por narices, por las buenas o por las malas, debiendo contar a esos efectos con una autoridad que se les ha negado”.

 

¿Quizá falta saber motivar a los alumnos para eso, para aprender a leer y escribir?

-Los niños sanos están motivados para jugar, solazarse y actuar a su albedrío, no para hacer esfuerzos mentales impuestos. Todo eso es muy saludable, si se encauza. Enseñar a leer y escribir no es fácil. Es algo que los maestros y maestras deben, por el bien del alumno y de la sociedad, imponer a la fuerza, por narices, por las buenas o por las malas, debiendo contar a esos efectos con una autoridad que se les ha negado. Por ejemplo, se les ha negado imponer castigos a quienes se porten mal, o a los niños que no obedezcan las instrucciones que se les dan durante las clases, o que no hagan las tareas o deberes que se les indican. Para expansionarse, los niños ya tienen sus recreos, su tiempo de ocio y sus fines de semana. En clase deben atenerse a lo que les digan sus maestros, que para eso se va al colegio: a hacer lo que te digan, a obedecer de inmediato y sin rechistar. Hablar, como hacen los programas de algunos partidos políticos para quedar bien con palabras bonitas, de “reforzar la autoridad del profesorado” sin autorizárseles expresamente recursos punitivos es una contradicción. Toda autoridad implica por definición la capacidad de sancionar ejemplarmente las conductas inadecuadas.

¿Se refiere a castigos incluso físicos, hasta en la educación infantil?

-Los tortazos, en la familia o casa, y en los colegios, cuantos menos mejor. Pero la posibilidad de darlos, y de llevárselos, debe estar ahí. Un tirón de pelos, o un cogotazo o cachete, pueden hacer milagros. No es aceptable que un maestro se vea imposibilitado a la hora de pararle los pies a, por ejemplo, un mocoso de cinco años que escupe a sus compañeros, les pega, les rompe los libros, grita en clase, insulta a los adultos que trabajan en el colegio y, en definitiva, se hace el amo del aula. La maestra, y el maestro, no sólo tienen el derecho sino “la obligación social” de defender la integridad física, y el derecho a ser respetados y a aprender, de todos los niños de Infantil y Primaria de todos los CEIP de España. Hasta no hace tantos años, estaban los reglazos en la mano y “la vara” y eso no nos traumatizaba en absoluto.

Pero bueno, habrá sanciones alternativas o recursos coercitivos alternativos a esos tirones de pelo o bofetadas, que, en caso de permitirse, deberían ser el último recurso. ¿O no?

-Por supuesto. Pero es que también esas alternativas, que han existido desde la antigüedad, están prácticamente prohibidas por una normativa “buenista”. Por ejemplo, en los casos de mal comportamiento, poner a un niño un rato de rodillas y en una esquina de la clase mirando a la pared, reducirle el tiempo de recreo, ampliarle el tiempo de permanencia en el centro al acabar las clases, o imponerle la asistencia al centro durante tres horas los sábados por la mañana. Hoy en día hay madres que incluso van al colegio a protestar si se le dice a su hijo o hija que escriba diez veces la frase “en clase no se grita” porque dicen que eso es “humillar a su hijo”. Por tanto, para despejar dudas a los maestros y a los padres, la normativa debe autorizar expresamente los recursos coercitivos razonables que, dentro de unos límites, los maestros se vean precisados a utilizar.

¿No es bueno el buenismo?

-No es bueno para nadie. Arruina el sistema educativo desde su misma raíz. Se perjudican los alumnos que sí se comportan bien, y más aún los infractores, que, al perder la referencia de autoridad y jerarquía, se desorientan, se descolocan, y son por tanto los más perjudicados en su proceso de socialización y aprendizaje.

 

“El nivel cultural de cualquier país lo determinan los primeros seis años de escolarización”.

 

¿Cómo puede garantizarse que los niños aprenden lo que tienen que aprender en, por ejemplo, el primer ciclo de Primaria, es decir, de los seis a los ocho años de edad?

-De entrada, estableciendo una Prueba de Supervisión Externa al acabar 2º de Primaria. Esto reforzará la motivación de los maestros e involucrará más a los padres a la hora de obligar a sus hijos a portarse bien, a estudiar, y a hacer sus deberes, ya que la no superación de esa Prueba debe implicar la repetición de curso.

¿Qué opina de la supresión de evaluaciones periódicas y de las consiguientes calificaciones periódicas a lo largo del curso?

-Es un disparate. Nueve meses en la vida de un niño o de un adolescente son larguísimos. Saber que no van a ser calificados hasta final del curso resta ilusión a los alumnos motivados y propicia la abulia de los demás. Los forjadores de esa supresión de evaluaciones son profundamente ignorantes. Con título, pero ignorantes. También puede interpretarse como una forma añadida, malevolente y burda, de postergar hasta fin de curso, y ocultar a los padres, a los alumnos y a la sociedad, la desoladora situación de nuestra enseñanza primaria y secundaria. Es la prolongación reforzada de lo que se viene haciendo desde hace más de veinte años: rebajar el nivel  ”para aprobar” hasta extremos escandalosos para que no se note lo que está pasando. Estos son los políticos que hemos tenido y seguimos teniendo.

 

Premiar la ignorancia y regalar títulos es demoledor para el futuro de cualquier país.

¿No cree que el establecimiento de Pruebas Externas de Supervisión puede encontrar la oposición de buen número de maestros? ¿No teme las críticas que le pueden llegar?

-No hay que temer nada cuando se habla de algo tan serio como la Instrucción Pública de toda España y, en consecuencia, del futuro laboral de los niños y adolescentes. En cualquier caso, a los maestros de 3º y 4º de Primaria les ilusionará recibir a los alumnos, a principio de cada curso, mejor preparados y mucho mejor acostumbrados. A cambio, deberán esforzarse para seguirlos preparando y que lleguen con formación suficiente a 5º de Primaria.  Las Pruebas de Supervisión Externa, en Primaria, deben ser tres: al acabar 2º, al acabar 4º y al acabar 6º. Todo nos lleva a la trascendencia gigantesca de 1º y 2º de Primaria como motor de arranque del sistema educativo.

Aún con ese razonamiento, puede haber una significativa resistencia a la implementación de esas Pruebas Externas…

-Ningún trabajador del sector público puede ni debe decidir por sí mismo las normas por las que se rige su trabajo. Eso sería la anarquía. En cualquier país serio, las decisiones en asuntos de Estado debe tomarlas el Estado, en base a los intereses generales y no a los intereses individuales o gremiales. Además, lo sensato es que un país, España, que va de capa caída en los informes PISA, incorpore las supervisiones externas que son moneda corriente en los países que encabezan el ranking de esos informes.

¿Qué tiene que decir respecto al acoso escolar y las faltas de respeto al profesorado de Primaria y Secundaria?

-Que en la base de todo esto, está la impunidad generalizada. Más de un millón de niños y adolescentes sufren un acoso escolar, constante y cotidiano, que les está robando la alegría de vivir, hasta el punto de que han proliferado los intentos de suicidio, e incluso los suicidios consumados. Por otra parte, el 78% de los maestros o profesores de Secundaria padece ansiedad, y el 15% está de baja por depresión. El buenismo es ruinoso en todos los sentidos. Hay que imponer una inapelable disciplina, orden, y respeto, para que, en el marco de un sanísimo bullicio infantil y juvenil, florezcan, en todos los CEIP e IES de España, la laboriosidad, la participación, la creatividad, y la alegría. No puede haber liberad ni alegría cuando se permite a una minoría de machangos hacerse los amos de nuestros centros educativos. Es como una especie de “kale borroka”, consentida por las autoridades educativas, por el Ministerio de Educación, y, en el fondo de todo, por los gobiernos de España de los últimos veinticinco años. Y por quienes han estado en la oposición, que también cobran y han guardado silencio.

“El buenismo constituye un maltrato institucional del Estado, porque deja indefensos al profesorado y al alumnado.  Más de un millón de niños y adolescentes sufren un acoso constante escolar que les está robando la alegría de vivir y ha hecho proliferar los intentos de suicidio, e incluso los suicidios consumados. El 78% de los maestros o profesores de Secundaria padece ansiedad, y el 15% está de baja por depresión. Es lo que tiene la impunidad”.

 ¿No es complicado darle la vuelta a una situación, que, según usted, llevamos arrastrando más de veinte años? ¿Cuánto se tardaría en dar ese vuelco?

-Poquísimo si se hacen las cosas bien y sin melindres. En seis meses, el 100% del alumnado y el 100% del profesorado de Primaria y Secundaria pueden recuperar la tranquilidad de forma inmediata si, como propugno, desde el próximo curso, es decir, desde septiembre de 2023, se deriva a los alumnos conflictivos, que no llegan al 5%, a CEIP e IES Especiales con normas estrictas de disciplina y profesorado seleccionado, incentivado y especializado. La angustia, el miedo, la ansiedad y la depresión, desaparecerían de nuestros centros de enseñanza en un tiempo récord.  En ese marco, el profesorado podrá enseñar mucho más y los alumnos formarse muchísimo mejor que en la actualidad.

 

¿No va eso en contra de la llamada “inclusividad”?

 -La inclusión no debe englobar a quienes optan por excluirse reventando clases y haciendo la vida imposible a sus compañeros, maestros y profesores. Además, los CEIP e IES Especiales no serán centros cerrados, de reclusión, sino con unas horas de entrada y salida similares a los demás CEIP e IES. Precisamente, enderezar a tiempo a esos alumnos “asalvajados” no sólo les proporcionará una mejor formación y futuro laboral, sino que evitará que, como actualmente ocurre en no pocos casos, terminen, al agravarse sus conductas antisociales, en centros cerrados, por disposición judicial. La actual ausencia de un término medio entre la impunidad y los centros cerrados ha derrumbado la pacífica convivencia escolar y ha convertido en papel mojado los objetivos previstos en los Planes de Estudio y en los programas de cada asignatura. Por añadidura, la derivación a Centros de Reeducación no tiene por qué ser irreversible. Por ejemplo, un alumno derivado a los 7, 9, 11 o 13 años a un Centro Especial, podrá reintegrarse a un centro normal si su evolución denota que ya no pondrá en peligro su correcto funcionamiento. Pero si reincide, volverá al día siguiente al Centro Especial. 

La inclusión no debe englobar a quienes optan por excluirse reventando clases y haciendo la vida imposible a sus compañeros, maestros y profesores.

  ¿No le parece imposible que esos CEIP de Reeducación o IES de Reeducación estén ya construidos y operativos el próximo curso?

-Esos Centros Especiales no habrá que construirlos, ya están ahí. Bastará dedicar uno de cada veinte CEIP actuales a esos niños conflictivos, y uno de cada veinte IES actuales a esos adolescentes conflictivos.

 

 

“Pido a los Claustros de Primaria y Secundaria de toda España que adopten acuerdos solicitando la derivación de los alumnos destructivos a Centros Especiales, y den publicidad a esos acuerdos. Debemos obligar a todos los partidos a proponer soluciones drásticas en sus programas electorales de este año. 

¿Tiene usted, don Emilio, esperanzas de conseguir sus objetivos?

 -No son “mis objetivos” sino que debe ser una presión social masiva para retornar al sentido común en bien de toda nuestra sociedad. El “triunfo” sólo pueden lograrlo, con su presión, los maestros y profesores en ejercicio, y si las AMPAS y la intelectualidad ayudan, mejor aún. En mi libro pido a los Claustros de Primaria y Secundaria de toda España que, en Claustros Extraordinarios, adopten acuerdos solicitando la derivación de los alumnos destructivos a Centros Especiales, y que den publicidad a esos acuerdos claustrales para que los políticos de todos los partidos se pongan las pilas y, de una puñetera vez, muevan el culo para implementarla. Este llamamiento a los maestros y profesores, y a los políticos, que son muy escurridizos y duros de oídos a la hora de mojarse y de trabajar, puede leerse en la versión íntegra gratuita del libro, cuya dirección web es:

https://docdroid.net/01EZOvO/una-selva-antieducativa-pdf

Gracias por atendernos, don Emilio, y mucha suerte.

-Gracias a usted y mucha suerte en todo, siempre.

*Por petición expresa de Emilio de Fez, CANARIAS NOTICIAS autoriza, a particulares y medios informativos, la reproducción total o parcial de esta entrevista por cualquier vía.

 

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